Historias de cambio

La historia de Carol

A Carol le encanta cocinar y, si por ella fuera, estaría preparando comida para los demás.
Cuando su marido falleció en 2015, Carol intentó complementar su repentina disminución de ingresos montando su propio negocio de repostería a domicilio.

"Soy buena cocinera, sobre todo horneando cosas", dice Carol, de 76 años. Pero debido al deterioro de su salud -incluidas las rodillas-, la empresa no funcionó.

Así que, en lugar de dar de comer a los demás, Carol se vio necesitada de alimentos. Se puso en contacto con el Centro de Llamadas del Banco de Alimentos y explicó su situación. Carol dice que "una señora muy, muy amable" la ayudó a conseguir prestaciones del SNAP y asistencia con los servicios públicos. También acude regularmente a nuestras distribuciones de alimentos.

"La ayuda que he recibido del Banco de Alimentos es extraordinaria", afirma. "No podría pedir más".

Carol dice que "no pasa un día sin que use productos del Banco de Alimentos, o algo que compré con SNAP, para preparar comidas. No sé cómo podría hacerlo sin el Banco de Alimentos". Y resulta que Carol a menudo comparte lo que prepara con los demás. Al fin y al cabo, ¡está sirviendo!

"Créanme cuando les digo que el Banco de Alimentos es absolutamente esencial para mi bienestar", dice Carol. "¡Así que, por favor, no se vayan!".

Su donación de 200 dólares puede proporcionar 600 comidas

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